Asociación Civil Nuevo Sol
Junto a las familias, niños, niñas y jóvenes, haciendo crecer nuestras potencialidades

Valores

La Asociación Civil Nuevo Sol nace en el seno del Movimiento de los Focolares, Movimiento de origen católico con apertura al diálogo ecuménico e interreligioso. La justicia, la solidaridad, el respeto por la diversidad, la fraternidad universal y como consecuencia el compromiso con cada prójimo como con un “hermano” son los valores que intentamos que animen nuestras acciones. Inspirados en los principios cristianos trabajamos para realizar la fraternidad universal, y con esto lograr la unidad de la familia humana. Nos mueve rescatar el valor único de cada persona con sus necesidades particulares y talentos, respetando las diferencias y reconociéndolas como riquezas.

Objetivos

  • Acompañar, fortalecer y proteger a la familia como núcleo natural y fundamental para la maduración afectiva de los niños/as y adolescentes.
  • Generar un ámbito de libertad, participativo y cooperativo, que favorezca la promoción de líderes comunitarios/as, animadores /as y gestores /as de sus propios proyectos.
  • Construir un espacio de contención, aprendizaje y revalorización de los derechos de los niños/as y adolescentes y mujeres propiciando la participación activa como sujetos de derecho.
  • Brindar elementos que permitan a la comunidad el abordaje de situaciones problemáticas que involucren a los niño/as, adolescentes y a sus familias, procurando la utilización de estrategias que permitan la optimización de los recursos existentes para su resolución.

Historia

En el año 1982, en el Barrio Provincias Unidas, Localidad de Lomas de Zamora, comienza la tarea voluntaria de personas, miembros del Movimiento de los Focolares (Movimiento de la Iglesia Católica), conectadas con las diferentes necesidades del barrio. Es la comunidad misma quien comienza un proceso de organización tratando de buscar respuestas a los problemas que visualiza como más urgentes: el agua potable, las veredas por donde transitar, el cierre de una fábrica que afectaba la salud de los vecinos contaminando con plomo. Todo esto los lleva a concientizarse de sus derechos.

Las primeras etapas de la tarea de los voluntarios consisten en el acompañamiento de niños/as, adolescentes y familias en situación de vulnerabilidad social. Se consolida la organización vecinal y comunitaria dando origen a una de las ollas populares más importantes, sostenidas por la solidaridad y el compromiso social de muchos.

Con espíritu solidario, la misma gente mira a su alrededor y descubre una realidad que los interpela: los chicos están obligados a pasar todo el día solos, mientras sus papás trabajan, lejos del cuidado de algún mayor. Así, ocho vecinos concretaran una idea que les venía rondando desde hacía tiempo: crear un lugar donde poder contener a niños y adolescentes en tanto los adultos trabajan lejos del barrio y se inicia el proyecto de la “Casa del Niño Nuevo Sol”.

Varios años después se desarrolla un espacio anexo a “la Casita”, para adolescentes, el “Centro Comunitario Arco Iris”, el cual a fines de 2012, comienza a funcionar como Centro independiente del anterior y se constituye en el cuarto y más nuevo Centro Comunitario de la Asociación Civil Nuevo Sol. Simultáneamente, en el año 1993, en el Barrio El Tambo, de Isidro Casanova, a partir del contacto con algunas personas del lugar, se inician visitas de voluntarios intentando asistir a las mismas en sus necesidades. El vínculo se fortalece y conjuntamente se comienza a organizar la comunidad en torno al apoyo escolar, y a la instalación en el barrio de un pequeño ropero comunitario requerido por ellos mismos.

A través de actividades y donaciones, se logra la adquisición de un terreno, donde se edifica el primer salón multiuso, lugar donde actualmente funciona el “Centro Comunitario Unidad”. En el 2006 se logra adquirir un terreno cercano para establecer un espacio de juegos y deporte: El Campito. Esta tarea en el territorio, de parte de los voluntarios del Movimiento de los Focolares, se replica también en la localidad de José C. Paz y en el año 1999, junto a vecinos y miembros de la Capilla del lugar, se organizan para ofrecer otras alternativas a la gente del barrio.

Apoyados técnicamente por algunos voluntarios realizan un relevamiento de la zona y descubren que la demanda más fuerte es la de generar un lugar de apoyo y contención para los/as niños/as y adolescentes, que deambulan gran parte del tiempo en las calles. El nivel de repitencia en la zona es muy elevado y no existen alternativas de recreación para los/as niños/as y jóvenes.

Inician con las actividades de Apoyo Escolar, sosteniendo la actividad diaria gracias al aporte de numerosos jóvenes voluntarios (Capilla del lugar, Grupos Scouts, jóvenes universitarios). Pronto el “Centro Comunitario Juntos por el Barrio” se convierte en punto de encuentro, usando como estrategia primordial la generación de un espacio donde puedan experimentar alguna vez en su propia historia, el amor desinteresado, gratuito.

La sorpresa es grande ya que constatan que se logran alcanzar también los objetivos pedagógicos bajando los niveles de repitencia y deserción.